Bolas chinas, mucho más que un juguete

Cuando escuchamos nombrar a las famosas bolas chinas todos pensamos en seguida en ese artilugio sorprendente que tiene fines sexuales. Pero lo cierto es que sus posibilidades van mucho más allá y queremos contarte para qué más se pueden utilizar estas pequeñas amigas.

El uso que todos conocemos, o al menos imaginamos

Las bolas chinas, por si alguien todavía no ha visto nunca ningunas, son dos bolas de tamaño y peso variable unidas entre sí por una cadena o cordón que tiene también un extremo final para poder extraerlas con facilidad al dar por finalizado su uso.

Las esferas, generalmente, llevan otras un poco más pequeñas en su interior. Con el movimiento que produce la simple acción de caminar, las bolas interiores chocan con las exteriores produciendo una vibración que se traduce en una sensación placentera sin llegar a resultar en ningún momento abrumadora. Se trata más bien de un efecto sutil que igualmente puede ser erótico y estimulante.

También son denominadas bolas de geisa o bolas Ben Wa. A pesar de su nombre, las historias acerca de su origen son bastante inciertas y no se ha podido comprobar nada con exactitud, aunque podríamos suponer que su invención se remonta a épocas remotas de la antigua Asia.

Lo que sí sabemos con seguridad es que las bolas chinas se han utilizado en las prácticas sexuales taoístas durante siglos, ya que los seguidores de esta corriente creen con firmeza que sirven para ejercitar el control femenino sobre el placer propio y de la pareja, así como explorar la sensualidad.

Hoy en día, las bolas chinas son uno de los juguetes sexuales más famosos del mundo. Su uso lúdico está muy extendido tanto para la práctica en solitario como para los juegos eróticos en pareja. Las bolas chinas pretenden la estimulación del deseo de una forma suave pero persistente.

El material del que están hechas suele ser silicona de grado médico, completamente hipoalergénica y segura para la piel y la mucosa genital. Divertidos diseños y precios muy asequibles continúan haciendo de las bolas el sextoy que encabeza las listas de los más vendidos año tras año.

Usos terapéuticos

Aparte de ser un juguete sexual, las bolas de geisa pueden tener también usos terapéuticos. Si este fuera caso, las llamamos pesas vaginales. Su principal función consiste en fortalecer el suelo pélvico, que puede ver afectada su resistencia tras un parto vaginal o simplemente con el paso del tiempo.

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior. Su función es sostener los órganos pélvicos (vejiga y uretra, útero y vagina y recto) en la posición correcta porque de ello depende su buen funcionamiento.

Cuando la musculatura del suelo pélvico se deteriora y pierde vigor y tonicidad sucede que pueden producirse pérdidas de orina, dolores de espalda, prolapsos y disfunciones sexuales. Para evitarlo, es necesario ejercitar esta parte tan importante de la anatomía femenina siendo ya bien jóvenes.

Ocurre que muchas mujeres no son conscientes de la importancia (o incluso de la existencia) del músculo pubocoxígeo hasta que no se quedan embarazadas y este comienza a sufrir los primeros signos de su debilitamiento. No es para nada recomendable despreocuparse hasta que ya es tarde.

El buen mantenimiento del estado de salud del suelo pélvico repercutirá directamente en nuestra salud física y emocional, conteniendo en su sitio los órganos pélvicos y facilitando su correcta actividad. Así mismo dotaremos de estabilidad a la columna y la pelvis, previniendo futuros dolores.

Las bolas chinas anatomicas tienen un diseño un poco diferente a las normales, ya que son de forma ovalada y esto permite su inserción y extracción de forma sencilla. Son utilizadas para la realización de ejercicios de fortalecimiento de la musculatura pélvica. Las bolas chinas anatómicas no son juguetes eróticos propiamente dichos, pero ayudan a disfrutar de una vida sexual mucho más sana.

La eficacia de los ejercicios de Kegel

Los ejercicios de Kegel son ejercicios basados en la contracción del músculo pubocoxígeo, del que ya hemos hablado anteriormente, con la finalidad de fortalecer los músculos pélvicos, y de esta manera evitar la incontinencia urinaria y otras disfunciones derivadas de su flacidez.

Estos ejercicios también son recomendados por la gran mayoría de ginecólogos a sus pacientes embarazadas con el objetivo de facilitar la labor de parto. Fortaleciendo el suelo pélvico se obtiene más control sobre la zona, y está demostrado que ayuda mucho en el momento del alumbramiento.

Para realizar los ejercicios de Kegel basta con apretar y relajar en sucesivas series y durante los segundos apropiados los músculos correspondientes al área de la pelvis. Es tan sencillo como simular que se tienen ganas de orinar, y contenerse y aflojar de forma consciente y rítmica una y otra vez.

Antes de realizar los ejercicios solamente hay que tener en cuenta un par de cosas: la primera es que hay que asegurarse de que la vejiga está vacía, la segunda es que solamente tendrán efectividad si se es persistente en su realización, al menos 10 repeticiones en tres momentos distintos del día.

La utilización de bolas chinas es compatible con la realización de los ejercicios de Kegel, pero cabe señalar que una cosa no es equivalente a la otra, ni los efectos son exactamente iguales, aunque ambos sirven para dar tono al suelo pélvico. Los ejercicios de Kegel actúan de forma activa.

Esto significa que debemos realizar una práctica consciente, mientras que las bolas chinas simplemente se colocan y actúan por sí solas gracias a su peso, ejerciendo una presión que ayuda a los músculos a mantener el tono, mediante un reflejo puramente involuntario para la mujer.

 Después de esto seguramente tienes más claro que nunca que las bolas chinas tienen otros usos que nada tienen que ver con el erotismo, aunque también estén directamente relacionadas a este. Abre la mente y empieza ya a aprovecharte de las ventajas que su uso te reportará a corto plazo.